Que paraje tan solitario pero tan hermoso a la vez. Alcanzable, tan deseable, pero a la vez tan distante. Como cuando las palabras de discusión se pierden en el laberinto, pues la atención está sembrada en el cuerpo, el objeto, el carácter, la emoción, la pasión, en la mujer que se tiene enfrente…Hay muchas formas de interpretar deseo, y si este no lo es, entonces no sabemos absolutamente nada de la carne…
Que paraje tan solitario pero tan hermoso a la vez. Alcanzable, tan deseable, pero a la vez tan distante. Como cuando las palabras de discusión se pierden en el laberinto, pues la atención está sembrada en el cuerpo, el objeto, el carácter, la emoción, la pasión, en la mujer que se tiene enfrente…Hay muchas formas de interpretar deseo, y si este no lo es, entonces no sabemos absolutamente nada de la carne…
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